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20 segundos de coraje

El ser valiente es algo que siempre ha estado muy presente en mi vida. Supongo que tendrá que ver con que desde pequeña he pecado de insegura. Es más, sólo me sentía segura cuando estaba con mi abuelo y mi hermana. Os ahorraré las conjeturas: me hubiese venido muy bien un poco de refuerzo positivo, pero poco se sabía de psicología infantil en esos tiempos. Así que, como os podréis imaginar, siempre he buscado referentes que me hiciesen aspirar a mejorar en ese aspecto. Sí, mi princesa Disney favorita era Mulán. La duda ofende. Y a nivel de carne y hueso, mi hermana también es un referente. No hay más. Siempre he admirado a la gente que hace lo que quiere y dice lo que piensa sin miedo a lo que pueda pasar o al qué dirán. Mi talón de Aquiles se hizo más tangible cuando mi abuelo murió. Ya no tenía a nadie que me recordase que podía ser valiente. Por lo que empecé a buscar maneras de solventar esa carencia. Comencé a trabajar en mi autoestima y como soy muy cabezota, reforcé el mensaje t...

Pulso chino a las construcciones mentales

Últimamente pienso mucho en todas esas construcciones mentales y sociales que nos limitan, ya sean heredadas, aprendidas o creadas a raíz de todo aquello que consumimos. Creo que hay muchas, pero por ahora las que tengo más en la cabeza son: la religión, el éxito, el amor, la educación... Ya seas católicx o no, tu vida y tu comportamiento están supeditados a unos mandatos no escritos transmitidos de generación en generación. No pretendo ofender a nadie con este razonamiento, pero creo que la Iglesia es un gran ejemplo de cómo se puede controlar a las masas a través de mensajes sin mover un dedo. Además, si te das cuenta, se siguen rigiendo por mensajes de hace siglos, lo que ya refleja muy bien lo mucho que se preocupan por dar un servicio de calidad a la sociedad. El mensaje que más me cabrea es el del 'sacrificio', es el mayor ejemplo de cómo manipular a una sociedad mediante una serie de conceptos tergiversados. Y ese es uno, pero hay muchos más: la culpa, la piedad, el bi...

A lo Michael Jordan

Otro tema del que no pensé que escribiría nunca, pero es que lo que vengo a decir hoy tiene mucho que ver con él. No os voy a engañar, mi relación con Michael Jordan ha sido, principalmente, de manera indirecta. Mis amigos querían ser él, jugar como él y volar como él. No entendí qué le veían hasta que vi Space Jam . Voy en serio. Poco se habla de ese peliculón y de la BSO ya ni hablemos. (Si no habéis cantado  I believe I can fly  con la mano en el pecho frente al espejo, no sois gente de fiar.) Pero bueno, no vengo a hablar de eso. Esta cuarentena un amigo mío me dijo 'Lydi, The Last Dance te va a gustar' y ni lo dudé. Esa noche empecé a verla con ese aire de superioridad rollo: bueno, Michael, a ver qué puedes ofrecerme. Y quitando que lleva el sello de su productora y otro tipo de cosas trickys como que su ex mujer no sale por ningún lado, que ponen a Jerry Krause de súper villano ahora que ya no puede defenderse y el sospechoso y preocupante color de ojos de Michael....

De cuando aprendí otro idioma para declararme

Nunca pensé que acabaría escribiendo sobre las calabazas más grandes que me han dado en mi vida, pero heme aquí. No me caracterizo por ser una persona que exprese fácilmente lo que siente. Ni de coña, vamos. Ese tema ha estado acotado, amurallado y electrificado si me apuras. La cosa es que a finales del año pasado conocí a un chico (todas las historias empiezan igual) y sentí que mi fortaleza a modo Muralla China se desplomaba y demás cursilerías que no vienen a cuento.  Es alucinante cómo a pesar de tener el corazón electrificado contra outsiders, la ilusión y esperanza vuelan tan alto como tus ganas de que por fin tengas una buena razón para coger los alicates y acabar con todo ese dispositivo que lo único que rebela es que tienes un miedo atroz a que te vuelvan a hacer daño. Así que me dejé emborrachar por esa sensación de '¡Aquí hemos venido a jugar!' , me puse en modo trabajo a lo Michael Jordan en The Last Dance y mi objetivo se convirtió en algo muy serio.  ...

¿Recuerdas cómo viviste la llegada de tu primera menstruación?

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Perdona la osadía, pero seguro que cuando viviste el “hola, soy tu menstruación” no fue uno de tus mejores días y seguro que tampoco entendiste mucho cuando tu madre te decía sonriendo “ya eres mujer” con una compresa en la mano. No sé tú, pero yo tenía 11 años y me sentía cualquier cosa menos mujer. Recuerdo que fue una época muy confusa, yo no entendía por qué, pero una vez al mes 'esa señora' venía a visitarme acompañada de dolores y sangre. Por lo que, o mi madre se guardaba un as en la manga o era la persona más masoca del planeta. ¿Por qué si no iba a sonreír y felicitarme por ello? PRIMER DRAMA DE MI VIDA COMO ‘MUJER’. No os voy a engañar, he tardado 18 años en entender el proceso, durante muchos años ni me planteé que hubiese una explicación para ello, pensaba que era el caprichoso Diosito haciendo de las suyas o una carga más que me había tocado por el mero hecho de ser mujer. Fue el verano pasado cuando de repente tuve como ‘un ataque de histeria’ s...

¿Cuál es tu narrativa?

A menudo reducimos las palabras a determinados contextos y limitamos su potencial. Llevo semanas dándole vueltas a que la narrativa no es algo aislado, si no que forma parte de nuestro día a día de una manera mucho más personal de la que pensamos. Creo que todxs tenemos una. Si te paras a pensar, no paramos de comunicar en ningún momento. Nuestra apariencia, lenguaje corporal, forma de actuar, de sentir, de reír, de escribir e incluso de vivir. La forma en la que vivimos y entendemos la vida es una narrativa en sí misma. Tu actitud ante las cosas determina tu narrativa y viceversa. Si encaro mis circunstancias desde un enfoque positivo, mi narrativa también lo será y al revés. Nada más nacer aprendes a vivir según la narrativa que tu familia ha adoptado, la cual determina tu manera de entender y relacionarte con tu alrededor. Aprendes unas costumbres determinadas, un idioma, unos hábitos, etc. Es en la adolescencia cuando te separas de esto y empiezas a buscar tu propia narrativa, ...

El reto: las connotaciones

La semana pasada acudí a un taller de narrativa sobre migraciones y a pesar de que es un tema que me apasiona, empiezo a ser consciente de que los cambios en este tema son complicados. Lo primero de todo, partimos de una posición de desventaja ya que es un tema que levanta muchas barreras mentales. Nos guste o no, hemos de ser sincerxs y darnos cuenta de que hemos estado expuestxs, y lo seguimos estando, a mucha información de este tema con enfoques preventivos y, en muchos casos, discriminatorios. El vender la migración como un problema de seguridad nacional es muy conveniente y más si hay un sector privado de servicios que se nutre de esto a su vez. Por otro lado, el miedo a lo desconocido es algo inherente al ser humano, así que, aunque no sea nuestra intención, a menudo vemos al de fuera como un "peligro" o "amenaza". Por lo que volvemos de nuevo a la piedra angular: el lenguaje. Según la percepción que tenemos de un tema, generamos un lenguaje determinado y...