A lo Michael Jordan

Otro tema del que no pensé que escribiría nunca, pero es que lo que vengo a decir hoy tiene mucho que ver con él.

No os voy a engañar, mi relación con Michael Jordan ha sido, principalmente, de manera indirecta. Mis amigos querían ser él, jugar como él y volar como él. No entendí qué le veían hasta que vi Space Jam. Voy en serio. Poco se habla de ese peliculón y de la BSO ya ni hablemos. (Si no habéis cantado I believe I can fly con la mano en el pecho frente al espejo, no sois gente de fiar.)

Pero bueno, no vengo a hablar de eso. Esta cuarentena un amigo mío me dijo 'Lydi, The Last Dance te va a gustar' y ni lo dudé. Esa noche empecé a verla con ese aire de superioridad rollo: bueno, Michael, a ver qué puedes ofrecerme. Y quitando que lleva el sello de su productora y otro tipo de cosas trickys como que su ex mujer no sale por ningún lado, que ponen a Jerry Krause de súper villano ahora que ya no puede defenderse y el sospechoso y preocupante color de ojos de Michael...pues decir que lo disfruté como una enana sería quedarme corta.

Soy muy fan de las personas que se lo curran a muerte y van a por todas. De esa gente que le importa un pito cuáles sean sus probabilidades de conseguir lo que desean o el qué dirán, porque van a por ello y punto. Muy de '¡Puerta grande o enfermería!'. Esa gente me representa. Y Michael es uno de ellxs.

En petit comité, os confesaré que soy más de Dennis Rodman. Mi corazón lleva su nombre. Me encanta que le dé igual todo, que estudie a sus contrincantes, que haga ir a sus colegas al gimnasio a las 4 a.m para aprender por dónde llegan los balones, la relación que tiene con Phil Jackson e incluso que desaparezca tres días y luego sea el que lo da todo en el entrenamiento...A eso súmale que es fan incondicional de Pearl Jam y ahí lo tienes, perfect match.

La cosa es que ese documental me recordó que cuando a unx le gusta algo y disfruta haciéndolo, ¿por qué narices dejarlo de lado? Simplemente lo haces y disfrutas del momento. Eso es lo que me llevó a escribir el otro día. No tengo ni idea de cuánto tiempo llevaba sin escribir, ni me importa. Obviamente, no estoy comparando mi escritura con el rey del baloncesto. Sólo digo que me inspiró. Él hacía lo que quería e iba hasta el final.

Siempre he sido muy exigente conmigo misma y, sobre todo, con lo que escribo. Sin llegar al extremo de inventarme piques con otros jugadores para motivarme en la cancha, ¡qué conste en mi defensa! Pero eso hizo que me olvidase de divertirme escribiendo. Las cosas deberían ser mucho más sencillas, deberían de fluir y no ser tan erráticas como este texto. Y, más aún, cuando lo único que venía a decir es que estoy muy contenta porque...


I'M BACK.


(Insert mic drop gif)

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