Pulso chino a las construcciones mentales
Últimamente pienso mucho en todas esas construcciones mentales y sociales que nos limitan, ya sean heredadas, aprendidas o creadas a raíz de todo aquello que consumimos. Creo que hay muchas, pero por ahora las que tengo más en la cabeza son: la religión, el éxito, el amor, la educación...
Ya seas católicx o no, tu vida y tu comportamiento están supeditados a unos mandatos no escritos transmitidos de generación en generación. No pretendo ofender a nadie con este razonamiento, pero creo que la Iglesia es un gran ejemplo de cómo se puede controlar a las masas a través de mensajes sin mover un dedo. Además, si te das cuenta, se siguen rigiendo por mensajes de hace siglos, lo que ya refleja muy bien lo mucho que se preocupan por dar un servicio de calidad a la sociedad. El mensaje que más me cabrea es el del 'sacrificio', es el mayor ejemplo de cómo manipular a una sociedad mediante una serie de conceptos tergiversados. Y ese es uno, pero hay muchos más: la culpa, la piedad, el bien y el mal, el poner la otra mejilla y suma y sigue. Una cantinela de mensajes que demonizan el individualismo, el cuestionamiento y la formación de tu propio criterio por miedo a que su institución vuele por los aires.
Con esto quiero decir que muchas veces hacemos cosas por inercia porque supuestamente es lo que se espera de nosotrxs, no porque sea algo que salga de forma natural. Y esto no siempre es fácil de detectar. Hoy en día, para ser unx mismx tienes que romper con muchos de esos 'estandartes' y eso ya te crea el primer conflicto: ¿seré buena persona si hago lo que de verdad quiero en vez de lo que se espera de mí? TODO MAL. No os voy a mentir, tengo problemas para acatar la autoridad, porque para mí eso es sinónimo de corrupción y abuso de poder. Así que creo que me entenderéis si os digo que todo mensaje que provenga de cualquier institución que no hace balance de sus acciones y mucho menos de su narrativa, genera en mí un rechazo absoluto.
Por otro lado, cuando estuve en Etiopía empecé a ser consciente de todas las construcciones occidentales que hemos normalizado. Sobre todo, la del éxito y el tiempo. Aquí entendemos el éxito como una consecución de objetivos, por lo que si no los conseguimos, sentimos el fracaso como una losa en nuestros hombros sin importar todo aquello que hayas conseguido en el camino. El reduccionismo es nuestra religión por excelencia. Y todo esto está íntimamente ligado con la concepción del tiempo. Allí el tiempo no es lineal, sino circular. Lo que implica que hay espacio para el error, porque si algo te sale mal hoy, mañana vuelves a intentarlo. Así de simple. Mientras que nuestra línea es recta y bien marcada. Hechos que se suceden uno tras otro y en la que el error puede poner en peligro tus puntos futuros. Todo esto tradúcelo al ámbito que quieras: profesional, personal, etc. Por no hablar de que según los 'éxitos' que tengas, serás mejor o peor. ¡Toma sistema de castas! TODO MAL de nuevo.
Y llegamos al amor. ¿Por dónde empiezo? Aquí tenemos muchos posibles, pero el que mamamos nada más nacer es un "amor romántico", que no hay por dónde cogerlo. Menos mal que todo esto va cambiando y evolucionando a medida que vas experimentando y te vas dando cuenta de que no hay una única concepción, que hay tantas formas de sentir como personas existen en el planeta. Nadie debería de decirte cómo amar y mucho menos cuestionarte al hacerlo. Lo que más me gusta de este aspecto es que lo vas creando a tu gusto. Aunque siempre teniendo de fondo muchas barreras y condicionamientos como la relación de tus padres, la relación contigo mismx, la música/pelis/libros que consumas y un largo etcétera que Borja Vilaseca puede explicaros mucho mejor y con más humor que yo.
Respecto a la educación, habría muchas cosas que comentar pero la que más me llama la atención es: ¿por qué reducimos todo aprendizaje a una única forma válida? ¿Por qué no dejamos que lxs niñxs y/o las personas experimenten en vez de implementarles ya una única forma de hacerlo? ¿Y por qué lo relacionamos directamente con el éxito o el fracaso? Y lo que más me perturba, ¿un sistema que premia a la oveja es un sistema de calidad? ¿Para cuándo una educación basada en fomentar el criterio, los distintos tipos de inteligencia y las capacidades personales de cada individuo?
Y finalmente, el concepto de libertad. Todos los conceptos anteriores varían más o menos de significado según a quién le preguntes, pero este en concreto se lleva la palma. Yo entiendo la libertad como la capacidad de sentir, decir, hacer y vivir lo que yo quiera, como yo quiera y en donde yo quiera. Soy consciente de que todo lo anterior está delimitado por un millón de cosas, por lo que para mí la libertad también reside en que no me importe el qué dirán. Y tener la capacidad de detectar todas aquellas construcciones que no son mías, deconstruirlas y crear las mías propias.
Este es mi razonamiento a día de hoy. Soy partidaria de que todo lo que leemos nos debería hacer pensar y sacarnos de nuestra zona de confort, así que, si quieres compartir conmigo el tuyo, feel free. Así aprendo otras maneras de verlo :)
Ya seas católicx o no, tu vida y tu comportamiento están supeditados a unos mandatos no escritos transmitidos de generación en generación. No pretendo ofender a nadie con este razonamiento, pero creo que la Iglesia es un gran ejemplo de cómo se puede controlar a las masas a través de mensajes sin mover un dedo. Además, si te das cuenta, se siguen rigiendo por mensajes de hace siglos, lo que ya refleja muy bien lo mucho que se preocupan por dar un servicio de calidad a la sociedad. El mensaje que más me cabrea es el del 'sacrificio', es el mayor ejemplo de cómo manipular a una sociedad mediante una serie de conceptos tergiversados. Y ese es uno, pero hay muchos más: la culpa, la piedad, el bien y el mal, el poner la otra mejilla y suma y sigue. Una cantinela de mensajes que demonizan el individualismo, el cuestionamiento y la formación de tu propio criterio por miedo a que su institución vuele por los aires.
Con esto quiero decir que muchas veces hacemos cosas por inercia porque supuestamente es lo que se espera de nosotrxs, no porque sea algo que salga de forma natural. Y esto no siempre es fácil de detectar. Hoy en día, para ser unx mismx tienes que romper con muchos de esos 'estandartes' y eso ya te crea el primer conflicto: ¿seré buena persona si hago lo que de verdad quiero en vez de lo que se espera de mí? TODO MAL. No os voy a mentir, tengo problemas para acatar la autoridad, porque para mí eso es sinónimo de corrupción y abuso de poder. Así que creo que me entenderéis si os digo que todo mensaje que provenga de cualquier institución que no hace balance de sus acciones y mucho menos de su narrativa, genera en mí un rechazo absoluto.
Por otro lado, cuando estuve en Etiopía empecé a ser consciente de todas las construcciones occidentales que hemos normalizado. Sobre todo, la del éxito y el tiempo. Aquí entendemos el éxito como una consecución de objetivos, por lo que si no los conseguimos, sentimos el fracaso como una losa en nuestros hombros sin importar todo aquello que hayas conseguido en el camino. El reduccionismo es nuestra religión por excelencia. Y todo esto está íntimamente ligado con la concepción del tiempo. Allí el tiempo no es lineal, sino circular. Lo que implica que hay espacio para el error, porque si algo te sale mal hoy, mañana vuelves a intentarlo. Así de simple. Mientras que nuestra línea es recta y bien marcada. Hechos que se suceden uno tras otro y en la que el error puede poner en peligro tus puntos futuros. Todo esto tradúcelo al ámbito que quieras: profesional, personal, etc. Por no hablar de que según los 'éxitos' que tengas, serás mejor o peor. ¡Toma sistema de castas! TODO MAL de nuevo.
Y llegamos al amor. ¿Por dónde empiezo? Aquí tenemos muchos posibles, pero el que mamamos nada más nacer es un "amor romántico", que no hay por dónde cogerlo. Menos mal que todo esto va cambiando y evolucionando a medida que vas experimentando y te vas dando cuenta de que no hay una única concepción, que hay tantas formas de sentir como personas existen en el planeta. Nadie debería de decirte cómo amar y mucho menos cuestionarte al hacerlo. Lo que más me gusta de este aspecto es que lo vas creando a tu gusto. Aunque siempre teniendo de fondo muchas barreras y condicionamientos como la relación de tus padres, la relación contigo mismx, la música/pelis/libros que consumas y un largo etcétera que Borja Vilaseca puede explicaros mucho mejor y con más humor que yo.
Respecto a la educación, habría muchas cosas que comentar pero la que más me llama la atención es: ¿por qué reducimos todo aprendizaje a una única forma válida? ¿Por qué no dejamos que lxs niñxs y/o las personas experimenten en vez de implementarles ya una única forma de hacerlo? ¿Y por qué lo relacionamos directamente con el éxito o el fracaso? Y lo que más me perturba, ¿un sistema que premia a la oveja es un sistema de calidad? ¿Para cuándo una educación basada en fomentar el criterio, los distintos tipos de inteligencia y las capacidades personales de cada individuo?
Y finalmente, el concepto de libertad. Todos los conceptos anteriores varían más o menos de significado según a quién le preguntes, pero este en concreto se lleva la palma. Yo entiendo la libertad como la capacidad de sentir, decir, hacer y vivir lo que yo quiera, como yo quiera y en donde yo quiera. Soy consciente de que todo lo anterior está delimitado por un millón de cosas, por lo que para mí la libertad también reside en que no me importe el qué dirán. Y tener la capacidad de detectar todas aquellas construcciones que no son mías, deconstruirlas y crear las mías propias.
Este es mi razonamiento a día de hoy. Soy partidaria de que todo lo que leemos nos debería hacer pensar y sacarnos de nuestra zona de confort, así que, si quieres compartir conmigo el tuyo, feel free. Así aprendo otras maneras de verlo :)
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