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Mostrando entradas de agosto, 2018

Cuestión de gustos

Hay tantos tipos de expresión como personas. Siempre hay un modo en el que somos más nosotrxs mismxs. Es así, lo tuyo puede ser la pintura, la música, el deporte, la fotografía, la cocina, la jardinería, los juegos de mesa o unas cervezas en una terraza del barrio. En general, nos cuesta expresarnos y más aún cuando se trata de sentimientos, porque es más fácil hablar de cosas que no nos tocan y con las que no nos exponemos directamente. Me asombra el pánico escénico que le tenemos a hablar de lo que nos duele o puede llegar a doler si lo decimos en voz alta. Muchas veces es más fácil desnudarse delante de alguien de forma literal que figurada. La figurada implica muchísimos más riesgos de los que se ven con la luz encendida o apagada, cuestión de gustos. En mi caso, desde que tengo uso de razón he escuchado lo siguiente "a ti no te gusta mucho hablar de ti misma, ¿no?", a lo que yo contesto riéndome, porque eso significa que esa persona ya me conoce más de lo que me espera...

El peligro de las etiquetas

¿Por qué tenemos siempre la manía de definirnos a nosotros mismos y a los demás? Digo manía, porque nada bueno puede salir de confinar a una persona en una palabra. De esta manera, ya la determinamos y la ponemos límites. ¿Y quién puede volar estando en una jaula? Soy consciente de que muchas de esas palabras o motes no son peyorativos, pero ¿qué pasa con todos aquellos que normalizamos y que, a pesar de que para los que lo reciben sean dañinos, nosotros hemos dejado de verlo? Tenemos tanta necesidad de definir a personas, situaciones y relaciones que ya lo hacemos con una naturalidad pasmosa sin darnos cuenta que puede tener unas consecuencias nada beneficiosas para quienes se ven afectados por ello. Estoy hablando desde el niño que recibe la etiqueta de "malo" por ser travieso hasta la persona que, sin darse cuenta, se ha convertido en un "ilegal" por atreverse a buscar una vida mejor. Desde pequeños estamos expuestos a las etiquetas que nos ponen los demás y ...

¿Qué palabras habitas?

¿Cuántas veces te han dicho algo que ha sido como recibir una bofetada en toda la cara? Hablo de la bofetada verbal, porque, dejando de lado las posibles interpretaciones y contexto, todos podemos recordar al menos una situación en la que las palabras que hemos recibido nos han provocado un daño físico. Compruébalo por ti mismo: - Gracias por el día de hoy, me lo he pasado genial contigo. - Como sigas por ese camino, no vas a conseguir nada en la vida. Es curioso que algo intangible tenga la capacidad de tocar y acariciar(nos). Esa capacidad tan suya que tienen las letras se debe a que están cargadas, es decir, cada palabra tiene su propia energía que puede ser negativa o positiva. Las primeras son aquellas palabras que al recibirlas nos provocan malestar y disminuyen la confianza en nosotros mismos, como puede ser: miedo, envidia, vergüenza, preocupación, inseguridad, pérdida, soledad. Mientras que las positivas son aquellas que transmiten un mensaje alentador y agradable, aq...

Desaprender lo aprendido: cuestiónalo todo

Los seres humanos desde que nacemos estamos en constante comunicación con el entorno y con las personas que nos rodean. Es así cómo conocemos el mundo, a través de las interacciones que llevamos a cabo con los demás. De este modo, vamos conformando nuestro imaginario colectivo, ese conjunto de símbolos, imágenes y percepciones que dan forma a nuestra realidad. Partiendo de la base de que no existe una única versión de la realidad, pocas veces nos cuestionamos la nuestra. Me explico. A menudo, vemos aquello que queremos ver porque justifica nuestro comportamiento y porque nos es más fácil crear una realidad que cuadra con todo aquello que sentimos. Proyectamos nuestra propia realidad y le damos forma a través del lenguaje. Por lo que ¿podemos saber si es real todo lo que vivimos o si es una mera proyección de aquello que queremos ver? Si tenemos problemas a la hora de establecer esto, ¿cómo podemos esperar ser objetivos a la hora de narrar una noticia? ¿Y podremos serlo también a l...

Ni principio ni fin: simplemente es

No era consciente de la importancia del lenguaje hasta que empecé a ver cómo narramos las migraciones. Es curioso cómo normalizamos el uso de las palabras que habitamos y con las que relatamos ciertas historias. A menudo la distancia a los hechos es la que determina las palabras escogidas como el enfoque desde el que partimos a la hora de escribir. Esto a veces me quita el sueño, porque ¿en qué medida delimitamos nuestra realidad con el uso del lenguaje? ¿Somos conscientes del poder que tienen las palabras en nuestro día a día a la hora de conformar nuestra vida o nos hemos conformado con que "las palabras se las lleva el viento" y así nos quitamos de problemas? Siempre es más fácil creer que nuestra vida depende del Destino, Karma, Universo...en vez de pararnos a pensar en que somos los únicos dueños y responsables de todo aquello que nos pase. De esto también me di cuenta a partir del lenguaje, yo soy dueña de lo que digo y de lo que callo, y, según cómo formule ambas ...