¿Qué palabras habitas?

¿Cuántas veces te han dicho algo que ha sido como recibir una bofetada en toda la cara? Hablo de la bofetada verbal, porque, dejando de lado las posibles interpretaciones y contexto, todos podemos recordar al menos una situación en la que las palabras que hemos recibido nos han provocado un daño físico.

Compruébalo por ti mismo:
- Gracias por el día de hoy, me lo he pasado genial contigo.
- Como sigas por ese camino, no vas a conseguir nada en la vida.

Es curioso que algo intangible tenga la capacidad de tocar y acariciar(nos). Esa capacidad tan suya que tienen las letras se debe a que están cargadas, es decir, cada palabra tiene su propia energía que puede ser negativa o positiva. Las primeras son aquellas palabras que al recibirlas nos provocan malestar y disminuyen la confianza en nosotros mismos, como puede ser: miedo, envidia, vergüenza, preocupación, inseguridad, pérdida, soledad. Mientras que las positivas son aquellas que transmiten un mensaje alentador y agradable, aquellas que al recibirlas nos producen bienestar y confianza al instante como: esperanza, comprensión, alegría, diversión, amor, fe, paz...Además, tienen una carga mayor que las negativas.

Las palabras tienen la capacidad de influenciar directamente sobre nuestro estado de ánimo y físico, y por ende, aumentar o disminuir nuestra calidad de vida. Por eso es tan importante tomar conciencia de las palabras que "habitamos", porque serán un fiel reflejo de la manera en la que vemos el mundo y de cómo nos tratamos a nosotros mismos y al resto.
Al analizar nuestro lenguaje en el día a día podemos observar si nuestros discursos son positivos o negativos y, en base a eso, averiguar con qué actitud afrontamos la realidad que nos rodea.

¿Quieres cambiar tu vida? Presta atención a las palabras que utilizas, porque son tus aliadas para cambiar la percepción que tienes sobre lo que estás viviendo. Ahora que ya lo sabes, utilízalas para modificar y diseñar tu realidad. No dejes que nadie lo haga por ti.

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