¿Libertad de Expresión?
Desde que empecé el blog me he preguntado varias veces si me estoy expresando bien, si estoy comunicando aquello que quiero transmitir y, sobre todo, si se me está entendiendo.
Soy consciente de que el hablar de lenguaje a veces puede resultar un poco ambiguo e incluso tedioso, ya que no estamos acostumbradxs a reflexionar sobre ello. Por eso, el otro día, cuando vi esta imagen de @72kilos no me pude resistir. En una sola imagen expresa la razón de ser de este blog.
Soy una amante de las letras y una creyente ferviente de que su razón de ser es unir a las personas, crear puentes entre nosotrxs para que, aunque no seamos iguales, podamos llegar a entendernos y respetarnos como tal. Puedan ser caricia, sonrisa y aliento. Tanto en el acuerdo como en el desacuerdo.
Obviamente, las palabras siempre se verán influenciadas por el contexto en el que estén, pero no nos olvidemos de que ellas son el reflejo y la proyección de la persona que las emite. Así que dejemos de escudarnos en la libertad de expresión, que últimamente se ha convertido en el "todo vale" y antes de hablar reflexionemos, aunque sea brevemente, si lo que vamos a decir construye puentes o los dinamita. Si la intención que hay detrás de nuestras palabras es fomentar el entendimiento o, por el contrario, sólo queremos hacer daño a la persona que va a recibirlas.
No podemos negar, que vivimos en una sociedad tiranizada por las redes sociales, las cuales rigen el orden del día y estipulan lo que importa o no bajo el señuelo de un "like". Estamos creando un mundo, aparentemente, sin barreras, en el que todo vale y la censura sólo se reduce a un pezón, de mujer, claro está.
Al parecer, hoy en día, todo el mundo puede opinar y ofenderse al mismo tiempo, y lo más curioso de todo es que la distancia entre ambas es un simple tweet o un comentario en una foto de Instagram.
Y yo me pregunto, ¿de verdad todo vale? ¿Un pezón es más peligroso que las palabras malintencionadas? ¿Qué sentido tiene que abogues por tu libertad de expresión cuando te ofendes ante la de los demás?
Tal vez, antes de encubrirnos bajo la Primera Enmienda, deberíamos de hacer un repaso de qué entendemos por libertad de expresión, a quién otorgamos ese derecho y a quién se lo revocamos. Puede que el mí, me, conmigo tenga que abrir un poco más las miras y ver que las palabras tienen el mismo valor salgan de la boca que salgan.

Comentarios
Publicar un comentario