Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2018

"Ni michismi, ni fiminismi"

Cada día que pasa, me sorprende aún más que aquello que yo doy por sentado, para muchas otras personas es casi una herejía. En este caso me refiero al feminismo, véase como la reivindicación basada en que los hombres y mujeres tengan los mismos derechos. No las otras versiones que ciertas personas adjudican al término en su propio beneficio. Puede que sea porque el termino acuñado es el antónimo de 'machismo' y esto pueda generar confusión, pero me cuesta creer que a día de hoy sigamos teniendo problemas para reivindicar algo tan obvio. Y ya no sólo para reivindicarlo, si no que en el camino, nos encontremos "piedras" que abogan porque la sociedad no es machista y adjudiquen estas quejas a nuevas modas o a una reciente sensibilidad a flor de piel. Negar que todos somos  producto de una sociedad machista es negar nuestros propios orígenes. Partimos de que nuestro sistema procede de una dictadura, por lo que lo raro sería haber evolucionado tan rápidamente como para...

Ese tic-tac demasiado alto que te impide conciliar el sueño

Desde que nacemos ya estamos determinados por una constante: el tiempo. O incluso antes de hacerlo, ya lo estamos: nueve meses. Una de las cosas que aprendí cuando estuve en Etiopía es que el tiempo como tal, lo hemos inventado en Occidente con el objetivo de monetizarlo al máximo. Además, a diferencia de ellos, el nuestro es lineal, una secuencia de acontecimientos ordenados cronológicamente. Si nos paramos a pensar, nuestra vida gira en torno a unos tiempos ya estipulados. El tiempo de gestación, la edad a la que empiezas a comer sólido, a hablar, a andar, a utilizar el orinal, a leer, a escribir, a decir "NO", a conformar tu personalidad, a entrar en la pubertad, a dar tu primer beso, a perder la virginidad,  a elegir qué estudiar, dónde trabajar, con quién casarte o no, a plantearte si tener hijos o no, hipoteca o alquiler, y suma y sigue.  Es una larga lista por la que parece que todos hemos de pasar y en unos tiempos determinados, pero ¿qué pasa cuando tú no vas aco...

¿Y tú, qué filtro le pones a tu vida?

El otro día vi en Facebook una publicación sobre "22 cosas que sólo reconocerás si naciste y/o viviste en los 90" y me chocó la de cosas que había olvidado: el tamagochi como adicción, el discman llevado en la mano por la calle como si de un IPod Mini se tratase, las horas interminables picándote con el ordenador jugando al Solitario, las notitas en clase predecesoras a los wasaps, los Nokia y sus teclas con 3 letras cada una sin imaginar siquiera el teclado táctil, etc. No sé vosotros, pero ha llegado un momento en el que he normalizado la realidad que me rodea de tal manera que el wifi me parece tan básico y necesario como respirar. ¿Quién no se ha cabreado por teléfono con su compañía móvil? Me hace gracia pensar que crecí con un internet arcaico que se caía cada vez que alguien llamaba a casa y eso me impedía seguir la conversación de Messenger con el chico que me gustaba o el saber si se conectaba o no. Cosas de teenagers, pero ahora las veo y me resultan inocentes. Y c...

"Wir sind mehr"

El auge de las políticas xenófobas en Europa es un hecho. Por más que nos neguemos a verlo o nos cueste creerlo, así es. A medida que avanzamos, volvemos hacia atrás en lo más básico: el respeto. Una prueba de ello es Schemnitz, ciudad alemana en la que hace un par de semanas se produjo una marcha encabezada por la extrema derecha en contra de la "multiculturización" del país bajo el lema 'cazar al inmigrante'. Este tipo de eslogan es para echarse a temblar y más aún cuando detrás de todo esto hay un partido político, Alternative für Deutschland, que se autodenomina como "un partido democrático que aboga por un Estado de derecho fuerte", pero no me centraré en esto, ya que está comprobado que hace más ruido el odio, que la tolerancia. Así que, cambiemos la tendencia. Hoy quiero hablar de lo que surgió a raíz de esta marcha, porque cuando lees a diario sobre política y migración es muy fácil perder la esperanza en el ser humano. Tras la marcha xenófoba y e...