20 segundos de coraje
El ser valiente es algo que siempre ha estado muy presente en mi vida. Supongo que tendrá que ver con que desde pequeña he pecado de insegura. Es más, sólo me sentía segura cuando estaba con mi abuelo y mi hermana. Os ahorraré las conjeturas: me hubiese venido muy bien un poco de refuerzo positivo, pero poco se sabía de psicología infantil en esos tiempos. Así que, como os podréis imaginar, siempre he buscado referentes que me hiciesen aspirar a mejorar en ese aspecto. Sí, mi princesa Disney favorita era Mulán. La duda ofende. Y a nivel de carne y hueso, mi hermana también es un referente. No hay más. Siempre he admirado a la gente que hace lo que quiere y dice lo que piensa sin miedo a lo que pueda pasar o al qué dirán. Mi talón de Aquiles se hizo más tangible cuando mi abuelo murió. Ya no tenía a nadie que me recordase que podía ser valiente. Por lo que empecé a buscar maneras de solventar esa carencia. Comencé a trabajar en mi autoestima y como soy muy cabezota, reforcé el mensaje t...